Nos bajamos de prisa frente al edificio de los pantalones, aunque faltaban 10 minutos para la cita ya nos había hablado el jefe para “saber si estábamos cerca”. El jefe no estaba solo, platicaba con una pareja con facha de turistas, conforme corríamos hacia ellos dedujeron que yo era a quien él había hablado y rápidamente sacaron sus cámaras para tomarnos fotos conforme íbamos caminando rapidito hacia ellos.
Nos presento y ellos hicieron algunas preguntas sobre mi trabajo con el jefe, qué hacía, cómo lo hacía, etc. etc. La verdad es que tanto cuestionamiento se me hizo raro y en cuanto se alejaron un poco le pregunté a al jefe si andaba de guía de turistas, y la respuesta fue:
- Es un proyecto para Nationa Geographic y en varias ciudades del mundo tomaron a 10 personas a las que acompañarán en sus actividades diarias durante un mes, en este caso nos tomaron a mi esposa y a mí como mexicanos promedio para este proyecto.
Solté una escandalosa y descarada carcajada
.-¿¡TU?! ¿Eres tú el mexicano promedio?
Pero quién soy yo para cuestionar a tan prestigiada revista, si él es mexicano promedio pues entonces puedo estar aliviada por que nunca he querido pertenecer al promedio y aunque nos llevamos bien tenemos muy pocas cosas en común.
Los pantalones eran solo un punto de reunión y nuestro guía no llegaba, pero mientras tanto como en todas las plazas promedio de la ciudad hubo una manifestación, de un edificio vecino salieron un montón de trajeados y señoritas en traje sastre con sus pancartas. No era una manifestación promedio pero los reporteros del Nacional corrieron a entrevistar a algunos, yo ya no pude chismear mucho por que mi coche era acosado por los polis y guaruras que resguardan a los pantalones, pero además llegó nuestro guía.
Todos corrimos a los coches y mientras seguía al coche del jefe (en adelante “el mexicano promedio”) en mi auto compacto me sentí incómoda por no pertenecer al selecto grupo de los mexicanos promedio, está bien que no me gusta la idea de pertenecer al promedio pero nunca pensé estar tan por debajo, por que el mexicano promedio que iba delante mío maneja una land rover.
Llegamos a nuestro primer destino del scout tec, en el café del lobby ya nos esperaba el director, fotógrafo y comitiva de producción. El mexicano promedio volvió a ser cuestionado sobre sus acompañantes y la respuesta causo la misma impresión que a mí, pero ya en bola todos nos ensañamos con cuestionamientos hacia el mexicano promedio ¿Qué lo hacía pertenecer al promedio? Los horarios laborales que pueden ser de 72 horas tal vez no era, su coche tampoco, que además de la camioneta tuviera un BMW tampoco, cuando se insinuaron sus ganancias los de producción casi se tienen que agarrar la panza por la risa, sus destinos al vacacionar solo se mencionaron pero ya no se ahondo en ese tema y entre las risas nadie puso mucha atención al lo de su caballo.
Después de burlarnos un rato del mexicano promedio entramos al edificio que sería nuestra locación, y en cuestión de 15 minutos se resolvió desde donde serían las tomas, cómo vestiríamos el lugar y el tipo de iluminación. Para eso todos corríamos por el lugar, tomábamos fotos, medidas, analizábamos el pantone y los reporteros Nacional nos tomaban fotos no como ingleses que eran sino como japoneses.
Al terminar cada quien se fue por su lado y no volví a ver a los reporteros Nacional, solo tuve referencias en casas productoras cuando llegaba a las juntas y me preguntaban socarronamente si el mexicano promedio llegaba solo o debían poner dos lugares más en la mesa para damas de compañía. Después de varias semanas le pregunté por los reporteros national, se suponía que era durante un mes y yo no los había visto otra vez. Pero él tampoco sabía de ellos, lo acompañaron a un par de juntas, a una filmación bastante tranquila y a un scout tec. Lo que le comentaron fue que lo veían muy tranquilo, nada estresado y que su trabajo era muy relajado….otra vez solté una carcajada y le dije:- por lo visto no te conocieron nada, pero es preocupante que escriban sobre alguien y hagan conclusiones sobre su vida en general de un mes en base a dos tardes y dos mañana, o….llegaron muy rápido a la conclusión de que no perteneces al promedio.
Sonrió complacido.