Desde el balcón.
Martes, Agosto 14th, 2007Como a las 12:00 se escuchó el primer trompetazo, levanté la ceja y suspiré. Alguna vecina tenÃa serenata y a mi esas cosas nunca me causaron gran entusiasmo, continué con lo que hacÃa.
Para cuando empezaba la segunda canción sonó el teléfono, era mi vecina y entrañable amiga Geo:
- Amiga, hay mariachis aquà abajo.
- Si ya los escuché, tenemos serenata.
- Si, es para mÃ.
Aquà mis ojos se abrieron grandes grandes.
- Y ¿quién es?
- Asómate.
Estaba por demás preguntar y asomarme, las últimas veces que fui a su departamento siempre estaba el mismo individuo con la actitud tÃpica del enamorado que trata de quedar bien con las amigas, pero de todos modos corrà al balcón.
- Ya lo vi, ahà está entre los árboles, ¿vas a salir?
- Si, pero baja, no quiero salir sola.
- Asshhh por Diossss, ¿qué importa? Es más, mejor que salgas solas, vives sola.
- Si, pero me da no se que ¿Ya viste los edificios de enfrente?
Por supuesto que los habÃa visto, todos estaban en sus balcones y cuando terminó la primera canción hubo aplausos, chiflidos y hasta gritos de: ¡que salga! ¡Que salga!Soy muy poco romántica para esas cosas, pero quien sabe por qué no me tuvo que insistir demasiado y bajé las escaleras dando graciosos saltitos de emoción.
En cuanto salimos al balcón hubo aplausos de los aproximadamente 10 balcones vecinos, yo me coloqué en la orilla y saludé como reina de carnaval en carro alegórico mientras Geo se pegaba a la pared. El enamorado lanzaba besos y mi amiga solo sonreÃa.
-¡Saluda! O ¿es que no te late el susodicho?
- Si, si, es que es eso, si lo quiero.
- Pues ándale acércate a la orilla para que te pueda ver.
Con toda la actitud muerde rebozo se acercó y lanzó un besito, yo lancé una carcajada pues en esta amistad quien es una romántica y extrovertida es ella, y yo soy la amargator e introvertida. Pero ahà estábamos, ella roja roja y yo dando saltitos de emoción en el balcón.
El le gritó que bajara y ella mordiéndose las uñas dijo que no, él lanzó un beso y se lo pidió por favor. Yo querÃa quedarme en el balcón pero fui arrastrada hasta el vestÃbulo por que él tampoco estaba solo, iba con un grupito de amigos.
El encuentro fue con un gran abrazo y un beso largo, muy largo. Todos los presentes chiflamos, aplaudimos y cantamos con los mariachis, tanto los que estaban en su balcón como los de abajo.
En cuanto terminó el beso regresamos al balcón. La serenata debÃa terminar, él se desharÃa de los amigos y regresarÃa.
Todos los vecinos regresamos a donde estábamos minutos antes y poco después yo me dormà con una gran sonrisa. Ella no durmió y hasta el dÃa de hoy tiene grandes ojeras.
