Cicatrices
Son marcas que llevamos en el cuerpo, muchas de ellas implican una historia que puede ser algo simple o que nos ha cambiado dejando una marca más profunda. Aquà esta la descripción de mis cicatrices en orden cronológico.Â
Rodillas:Ambas rodillas tienen varias cicatrices, cuando era niña me caÃa con mucha frecuencia. La mayorÃa de las veces no tenÃan mayores consecuencias por que aprendà a caer con gracia, pero otras dejaron grandes raspones. Me caÃa por dos razones. La primera que mis padres trataron de corregir fueron los pies planos y pisada chueca, pero ya corregido continuaba cayéndome, tiempo después se supo por qué: no veÃa. Una graduación de 9 dioptrÃas en cada ojo.Las cicatrices en su mayorÃa quedaron ahà por una ansiedad que me causaba la costra, quitarla una y otra vez era un placer morboso, doloroso. Quizá sea algo común, recuerdo que otros niños me las querÃan quitar también, pero eso estaba reservado solo para mà y no me causaban el mismo impulso las ajenas.Como consecuencia obtuve años de zapatos ortopédicos, anteojos de aro pesadÃsimos, luego lentes de contacto y finalmente una operación.Â
Codo:Yo vivÃa en una calle con una pendiente bastante pronunciada, ideal para lanzarse en avalancha. A mi me encantaba la velocidad, era tan rápido que frenar era muy difÃcil, habÃa que continuar hasta la calle perpendicular para que la velocidad disminuyera. Para evitar accidentes alguien en la esquina nos gritaba que no habÃa autos a la vista y nos lanzábamos. Yo iba casi a llegar a la calle perpendicular cuando el escuincle que vigilaba grito: ¡Coche! Intenté frenar, pero empecé a girar mientras seguÃa descendiendo cada vez más rápido, salà disparada, caà sobre el brazo y la cara. La cara sano por completo pero el brazo no.Como consecuencia la confianza se dañó por que tal auto no existÃa… no venÃa nadie, era una broma.Â
Cara y espalda:Estas cicatrices…hasta bochornoso es decir que existen, son evidencias de la adolescencia, barros. En la cara tengo una que dejó un barro que salió en el momento más inoportuno, y era grande muy grande, por momentos pensaba que serÃa una segunda nariz o que estaba reproduciéndome por mitosis generando una horrible y siniestra lux. Me embarré todo lo que encontré con tal de eliminarlo de inmediato. Supongo que lo odié tanto que cuando quedó la costra volvà a viejo placer de arrancarla.Como consecuencia aprendà a dejar los barros en paz y resignarme si salen cuando no deben.Â
Antebrazo: Me quemé cuando estaba en taller de joyerÃa. HabÃa que fundir, y para que se mezcle la plata con el cobre se mueve el metal ya lÃquido con una varilla que rápido queda al rojo vivo. La dejé en un mal lugar y al voltear hasta humito salió de mi brazo. La ayuda llegó rápido, Ana una ex estudiante de medicina corrió como siempre a curar a quien estaba herido, me llevó a la tarja y me puso al chorro de agua, creo que me lavó y puso alguna pomada, pero vi poco, me dolÃa tanto que mantuve los ojos cerrados. Cuando los abrà vi la cara de Ana y tuve que preguntarle: Lo disfrutas ¿verdad?La respuesta fue una amplia sonrisa medio sádica. La curación duró mucho más de lo debido y ni siquiera se si hizo lo correcto o solo se regodeaba con mi herida.Como consecuencia fui más ordenada y me sigo preguntando por que carajos no le quite mi brazo.Â
Abdomen: estas no se si caen en la categorÃa de cicatrices, pero son marcas asà que incluyo las estrÃas. Aparecieron con el embarazo y cuando vi la primera armé un ridÃculo melodrama, le hablé al ginecólogo casi a punto de llorar rogándole que me diera algo para detenerlas, casi suelta la carcajada y me hizo una broma que no recuerdo, pero cuando me di cuenta de que no le importaba un comino mi herida vanidad casi le cuelgo el teléfono y le miento la madre. Finalmente quedaron mucho más pequeñas de lo que yo hubiera imaginado cuando la piel estaba tan estirada, ahora ya no me importa tenerlas.Como consecuencia: a veces la vanidad es lo de menos y no hay absolutamente nada que hacer, pero me tarde mucho tiempo en entenderlo.Â
Cesárea: Ni para que ponerle donde está por que no se ve. Yo nunca me visualice como mamá, casi nunca jugué a las muñecas, asà que jamás me imaginé el momento de parir hasta que estuve embarazada y la idea de un trabajo de parto me paniqueó. No sentà muchas patadas durante el embarazo, lo que sentÃa eran giros …y muchos, asà que mi nena al momento de tronar la fuente tenÃa un impresionante collar de cuatro vueltas: no solo yo decidà que serÃa cesárea. Creo que en este caso está de más describir el momento en que se hizo la herida, y las consecuencias.

Diciembre 24th, 2007 at 3:53 pm
wooow: yo tengo… en la cara. De esa enfermedad que te salen muchos granos… ah, varicela. Pero todos en a cara, desgraciadamente…je.
Diciembre 24th, 2007 at 4:48 pm
Pues al menos en las fotos no se te notan nada!!! deben ser muy peques.